Diferentes tipos de pérdidas y diferentes tipos de duelos

Diferentes tipos de pérdidas y diferentes tipos de duelos

Hay diferentes tipos de pérdidas y diferentes tipos de duelos. Acaba de cumplirse un año desde que empezó nuestro confinamiento estricto aquí en España y no hemos dejado de ir encadenando pérdidas y elaborando sus correspondientes duelos. La pérdida es parte de la vida, aunque en estos tiempos es tanta y tan compleja que creo que de manera preventiva necesitamos reflexionar sobre ella.

Aunque la vida sigue. Todos en cierta forma hacemos esto al mismo tiempo que seguimos viviendo, ilusionándonos, riendo, evadiéndonos y a veces incluso siendo realmente felices. Este trabajo interno, fino, de ir asimilando, aceptando e integrando la realidad toma muchas formas en nuestra vida:

1.Los duelos por lo que nunca tuvimos:

A veces es necesario elaborar la pérdida por lo que nunca tuvimos: una infancia mejor, unos padres amorosos, un hijo, un proyecto familiar, una vida de aventuras, una vida estable y sencilla, salud, etc.

2. Los duelos por las vidas que no vivimos fruto de nuestras propias decisiones:

Como premisa, siempre elijamos lo que elijamos estamos perdiendo algo. ¿Qué es esa pérdida en cada caso? Ante una decisión que nos cuesta tomar y rumiamos obsesivamente, puede que estemos intentando escaparnos de este duelo, ganarle al sistema. Si elijo un trabajo vocacional pero incierto, renuncio a la estabilidad y seguridad. Si me decido por un trabajo seguro, pautado y con un cauce más claro, pero poco ilusionante, renuncio al menos durante el horario laboral, a sentir un tipo de realización laboral profunda.

Elegir es renunciar. La pérdida es en cierto modo elegida y si esto no es consciente, se bloquea la toma de decisiones.

3. Los duelos por lo perdido:

Quienes han perdido su salud, a sus seres queridos, su seguridad económica, sus negocios…afrontan duelos dolorosísimos pero concretos. La pérdida está dolorosamente clara, es evidente y es visible para ellos y para los demás. Esto no las hace más fácil de superar pero que sea evidente y visible hace que al menos sea consciente. Son pérdidas que son siempre desencadenantes de un duelo que tendrá que ser vivido y transitado.

Sin embargo, a este tipo de pérdidas se unen otras muchísimas que pesan como una losa en nuestra vida, en nuestro espíritu y en nuestras fuerzas:

4. Los duelos ambiguos:

Hay un cierto tipo de tristeza difusa, que habla de algo perdido pero que no tiene un “por qué” claro. Esta sensación es muy característica de la famosa fatiga pandémica.

Todos nosotros hemos perdido mucho en estos meses: planes, abrazos, la capacidad de improvisar, el contacto cotidiano con la gente importante de nuestra vida, días de colegio, sobremesas tranquilas, sensación de seguridad y control, bodas, bautizos, comuniones, graduaciones, juegos en casa de amigos, un futuro cercano esperanzador, proyectos que no salieron y un largo etcétera.

En resumen, quienes menos han perdido, han perdido mucho.

Reconocer esto no es regodearse, ni dramatizar, ni ser un blando y sobre todo, no es inútil. Hablarlo, reconocérselo a uno mismo y a otros no es nada más que nombrar la realidad. Una vez hecho esto el duelo puede empezar, ¡y terminar!

Es cuando nombramos lo perdido cuando podemos pasar al capítulo siguiente. Como leí una vez, no recuerdo dónde, “para pasar página, hay que leérsela”. Una vez leída la página ya podemos ver todo lo que sí tenemos incluso ver el famoso lado positivo de las cosas. Este es el optimismo sano, el que no niega lo feo si no que lo integra y acepta. Viendo la realidad completa es cuando podemos y debemos agradecer todo lo que llena nuestra vida de verdad.

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