Ansiedad funcional: ¿Qué es? ¿Puedes estar sufriéndola?

Ansiedad funcional: ¿Qué es? ¿Puedes estar sufriéndola?

Ansiedad funcional, ¿qué es?

Muchas personas conviven día a día con niveles altísimos de ansiedad, que, aunque no cumplen criterios para un diagnóstico de trastorno ansioso, están soportando mucho.

Mucho más de lo que deberían y las consecuencias de esto, puede y suelen pasar desapercibidas.

Sufrir ansiedad puede significar que la vida se vuelva muy difícil, realmente en ocasiones insoportable. Ante la presencia de un trastorno de ansiedad vemos la siguiente ecuación:

Un alto nivel de ansiedad equivale a un bajo nivel de ajuste y funcionamiento.

↑Ansiedad = ↓ Ajuste/Funcionamiento

Sin embargo, hay otras personas que conviven con niveles muy altos de ansiedad y a pesar de ello se las apañan para aparentar normalidad, mantenerse socialmente activos e incluso proyectar una gran seguridad en sí mismas. En este caso la ecuación cambia:

↑Ansiedad = ↑ Ajuste/Funcionamiento

Un nivel muy alto de ansiedad es compatible con un nivel alto de ajuste y funcionamiento.

Las dos caras de la ansiedad funcional:

La cara A: Es posible que las personas con ansiedad altamente funcional presenten algunas de estas características:

  • Buena capacidad de organización
  • Puntualidad
  • Proactividad
  • Alta motivación profesional
  • Extroversión mu alta y altas capacidades sociales
  • Cumplen el rol de facilitar, de ayudar, de apuntarse a todo

Lo que muchas veces pasa desapercibido es que este despliegue de habilidades es, en muchas ocasiones, un intento de compensar el miedo y angustia a no ser suficientes, a defraudar o a ser rechazados y no queridos.

La cara B: Debido a esta sobre-adaptación, al mismo tiempo que obtienen muchos logros, estas personas también experimentan:

  • Modo “on” constante: Tener la sensación de estar constantemente resolviendo cosas, anticipándote a problemas, sintiendo que todo (o casi) y todos dependen de ti.
  • Dificultad para relajar el cuerpo y la mente: O estás durmiendo, o estás haciendo algo “útil”. Dices que quieres desconectar, pero si echas la vista atrás y te observas, te das cuenta de que no recuerdas la última vez que de verdad desconectaste.
  • Dificultad para concentrarte: A pesar de lograr mucho en muchos ámbitos de la vida, la sensación es de dispersión, de muchas demandas que llegan desde muchos sitios.
  • Son personas muy ocupadas, controladoras, perfeccionistas y autoexigentes.
  • Tendencia a rumiar y repasar en su mente las cosas una y otra vez de forma obsesiva.
  • Dificultades para dormir: Las alteraciones pueden ser desde dormir menos hasta tener una sensación de agotamiento y deseo de dormir constante.
  • Círculo vicioso: “Estoy mal, no puedo más…pero no puedo hacer nada diferente”. La persona se instala en la paradoja de querer cambiar sin cambiar.  

Por dentro, un remolino de lucha interna, de agotamiento y de estado de alerta. Por fuera, sonrisas, éxitos, logros personales y profesionales y un aparente bienestar.

La trampa de la ansiedad ego-sintónica: Querer cambiar sin cambiar

Aunque no es siempre el caso, frecuentemente estas personas tienen buenos resultados en sus vidas. Son personas competentes en el ámbito profesional, tienen vidas sociales ricas y un desempeño general satisfactorio. Si alguien los viera desde fuera, podrían dar la impresión de estar muy bien. Además, quienes viven con este grado de ansiedad lo han normalizado de tal manera que no conocen otra forma de estar en el mundo.

Un rasgo ego-sintónico es aquel que aunque tenga repercusiones negativas en la vida, nos gusta de nosotros mismos en algún nivel. A veces son rasgos que están bien vistos por la sociedad. Además muchas veces son rasgos que forman una parte muy importante de nuestra identidad: “Soy muy bueno”, “Soy muy trabajadora”, “Soy muy sociable”, “Soy muy capaz/fuerte”. Es fácil atribuir a estos rasgos, muchas cosas buenas conseguidas en la vida y por eso de forma inconsciente, no queremos cambiarlos.

Algunos ejemplos de rasgos que pueden ser ego-sintónicos:

  • Perfeccionismo: Quiero y debo ser perfecto/a sin que eso me estrese
  • Generosidad: Me gusta ser considerada una persona superlativamente generosa. Este rasgo, mal entendido puede rozar la co-dependencia
  • Estrés: Quiero/debo llegar a todo sin que esto me estrese

¿Qué hacer?

Uno no cambia algo a no ser que vea claramente el beneficio de hacerlo.

Tener ansiedad funcional no significa que no haya periodos de crisis. Como veíamos en el gráfico del círculo vicioso, sí se producen momentos de crisis, de toma de conciencia, de voluntad de cambios. El problema es que la persona ha desarrollado una serie de habilidades que le permiten sobreponerse a esos momentos de crisis y a continuar asimilando altísimos niveles de ansiedad que asumen como normales.

  1. Autoconocimiento: El primer paso es hacer un ejercicio de introspección y reflexión personal: ¿Resuena algo de esto contigo? ¿Con tu manera de estar en el mundo? ¿Desde cuándo te sientes así?
  2. Información: Infórmate sobre lo que es la ansiedad, el estrés y el efecto que tiene una alta exposición a estos durante un tiempo prolongado.
  3. Soluciones: ¿Te identificas con la situación paradójica de querer cambiar sin cambiar? ¿Qué cosas podrías hacer en tu vida para liberarte, descansar, relajarte…? Si la respuesta es: “Me encantaría pero no puedo…” ya tienes un área de trabajo.
  4. Ayuda: La psicoterapia puede ser muy útil a la hora de cambiar este tipo de funcionamiento. Aprender sobre la ansiedad silenciosa, técnicas para manejarla es fundamental para romper el círculo vicioso.

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